Desde el primer Refugio en el que estamos inmersos  los hombres y mujeres, todos los espacios posteriores no son sino reminiscencias de este. Pertenece al drama de la vida el que haya que  abandonar  lugares  en  los que uno está seguro,  y  la  posterior  búsqueda  de  un  nuevo lugar en medio de un sentimiento de desarraigo.

Mi  idea se basa en la creación de un  Refugio material, buscando así una reflexión que nos lleve a intentar que nuestras vivencias se mantengan en equilibrio y que el afán de poseer no nos aleje de nuestros orígenes y de nuestro fin.
Pero antes de llegar a la materialización he tenido que buscar en el interior y responder al por qué y para qué.  Convocar a los sentidos, a las sensaciones,  al entendimiento de lo cercano, y al espacio vivido y vivenciado.
Mediante la observación del concepto de casa y de hogar, en contraposición con la idea global de ciudad, he intentado sacar la esencia de lo que sería ese sentimiento que a todos nos acompaña de diferentes modos durante toda nuestra vida: la sensación de sentirse unido a un lugar, la necesidad de un refugio, que podría ser entendido como nuestra propia prolongación.

Dentro de mis obras, se pueden encontrar enlazados a través de una constante unidad, diferentes conceptos todos pertenecientes al ámbito del vivir, del habitar.
El cobijo: el lugar en donde nosotros habitamos, donde nos encerramos, donde nos refugiamos y descansamos de las problemáticas exteriores.
La puerta: entendida como un elemento de transición. Su propia existencia nos habla de  interior y exterior, de vida privada y pública, de refugio y mundo.
Los paisaje urbanos:  rostros de miradas perdidas, caminos automáticos que conocemos pero realmente no sabemos a donde conducen, gentes que diariamente nos cruzamos, sombras que se pierden, que desaparecen al cruzar una calle al bajar de un vehículo, realidades diferentes.
La violencia en las ciudades, que surge de la indiferencia,  del vacío de la multitud.
El sonido de las ciudades y el sonido del hogar: que en mis audiovisuales intento reflejar para entender este choque de conceptos, el mundo interior y el exterior.
El lugar: el lugar en términos fenomenológicos es el atender, potenciar, activar la propia  naturaleza de los sitios.
El sentimiento de soledad: la sensación de aislamiento del hombre en un medio poblado de seres y cosas, que lo convierte en un ser anónimo y sin identidad.